Lo importante no es Ítaca sino el camino.
Los últimos metros para la meta.
El último tramo para el ascenso.
El movimiento que lo completa.
El último esfuerzo es el más intenso.
Pero antes de eso hay una historia.
Un recorrido, a veces sinuoso,
para la siempre efímera victoria
que es tan efímera como lo es el gozo.
Que lo importante no es Ítaca sino el camino.
Se hace pasado el futuro, lo por vivir, lo vivido.
Y que todo es pasajero.
Tan solo lo verdadero no cae nunca en el olvido.
El paso final, la última huella,
ahí donde acaba la situación.
Donde espacio y tiempo se coronan y sellan
el canto del cisne y la evolución.
La última muestra de tesón y orgullo
donde se vinculan el acto y el yo.
El tiempo limita lo que cree suyo
sin ver que al final todo es abstracción.
Que lo importante no es Ítaca sino el camino.
Se hace pasado el futuro, lo por vivir, lo vivido.
Y que todo es pasajero.
Tan solo lo verdadero no cae nunca en el olvido.
Nota – Podéis oírla en el reproductor soundclick o en el enlace bajo estas letras.
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